viernes, 21 de octubre de 2011

Tatuaje





Sip, la vida de un dibujante que empieza es azarosa, como pocas vidas lo son. Acabas haciendo casi de todo y trabajando para gente mas bien pintoresca y de bases morales de dudosa raigambre. En este caso me sucedió que me trajeron un dibujo espantoso para que lo rediseñara, su fin era convertirse en un tatuaje. En el se veía un dragón rampante, en el lugar donde se apoyan las garras se debía incluir un efecto de pliegues de la piel, pero ese era trabajo del tatuador, no mio. Siento no tener el original para que podáis apreciar la sustancial mejora.
El caso es que el individuo sentencio que no me pagaba por que cualquiera podía hacer lo que yo hago, (con dos cojones, de los cuadrados) así que le sugerí que el tal Don Cualquiera le hiciese el trabajo gratis, yo no despreciaría un chollo como ese. Guarde mi dibujo y me marché lamentando un dinero que me hacia falta y enfadado por haber hecho otro trabajo de balde.
En general soy un tipo majo (mi amigo Eduardo S. diría que demasiado), chapado a la antigua en lo referente en la importancia que tiene la palabra dada (alguno diría ingenuo), poseo el potencial físico y los conocimientos para quebrar miembros (así como la puesta en practica) pero también el bozal y la correa que otorgan los modales y la educación, hago mi trabajo bien y tomándomelo en serio, no cobro caro (demasiado poco en opinión de mis colegas de profesión), me marco detalles (incluso con gente que no se los merece), y a cambio solo espero que se paguen mis servicios. Quid pro quo. ¿Donde esta el problema? ¿Debería ser mucho mas desagradable? ¿Me quito el bozal y la correa?
La ironía de todo esto es que ahora que he colgado el dibujo aquí en el blog, ese tipo o cualquier otro puede pillar este diseño gratis y plantarselo en la piel y uno de estos días me lo puedo cruzar en la calle, a mi diseño quiero decir. Supongo qu eso sera mejor que ver como languidece dentro de una carpeta. Como dibujante no puedo permitir que eso suceda. Conociéndome me partiré la caja de risa, de forma ultra sonora en medio de la calle pensando "¡Que demonios!".
Ya cuando estaba en la mili, que en mi caso solo duró un mes, acaeció algo semejante, medio barracón acabo con el mismo tatuaje en el brazo, y solo se lo dibujé a uno. Parecían de una secta, todos rapaditos, uniformados y luciendo escorpiones estilo Ibañez en el brazo mientras desfilaban a paso de oca. Patéticamente glorioso desde mi punto de vista, hermosura perfecta y ejemplo de uniformidad desde un punto de vista militar y castrense. Dicen que cada día sale un loco nuevo a la calle y yo a los locos los dejo con su tema.
Pero con las cosas de comer no se juega y con las cosas de comer yo, menos. Veréis como al final me obligarán a ser malo y descubrirán que este loco estaba mejor amarrado como antes, y recordad que cuando se me contrata, se me paga y que por cachas que estéis, tenéis la mala suerte de ir equipados con rótulas, bastante frágiles si poseéis los conocimientos necesarios, como los que poseo yo.
"¡Que demonios!" - Haced lo que queráis y que os aproveche, si un tipo os ve y se decojona en vuestra cara en medio de la calle posiblemente sea yo, y daos con un canto en los dientes de que me salga mi yo que se ríe, porque como salga el otro...... al resto espero que os guste. "¡Que demonios!"


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