viernes, 28 de octubre de 2011

Oscuro deseo





Ocurre en ocasiones que deseas algo, o mejor dicho, a alguien tanto que no reparas en si seras correspondido. Si el otro desea lo mismo, si te conoce suficientemente bien para saber o esperar lo que podría suceder en el mejor o en el peor de los casos. En esos casos el egoísmo vicia hasta la mejor de las voluntades evidenciando, recalcando lo peor de cada uno. Ya no quieres amar, quieres poseer, realizas proezas, necedades, locuras en pos de tu ansia, se convierte en un OSCURO DESEO.

En esta noche ventosa, coronada de rayo y trueno, me encamino muy despacio por la senda de los enebros, su aroma me acompaña mientras llego a la empalizada, echo atrás la cancela y alcanzo mi blanca morada. 
Dos pétreos leones guardan las altas puertas bermejas, no obstante su sempiterna defensa no cesa ante mi presencia. Las bisagras rechinantes me delatan cual traidoras, mas a pesar de sus chillidos diríase que allí nadie mora. 
Transito por las estancias sin hallar la menor presencia. Me niego a llamar a voces pues no hayo en ello ciencia. Remonto por la escalera, me encamino hacia el dormitorio y tras girar el tirador me aguarda el horror. 
Mi amada me rehuye y vocifera con esperpento, no comprendo su renuncio ¿no son quizá mis aposentos? Me la acerco sumiso y su fuga solo una ventana frena, la abre, se gira y al vacío se entrega. 
La veo caer y abatirse, el último hálito de vida exhala. Lucifer de mi se burla, obtuvo mi alma por nada; pues regrese de entre los muertos por el amor que le profesaba y a cambio ella en el cielo y a mi ánima el infierno reclama.


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